Escapada a Roma! Noviembre 2014

La ciudad eterna, la ciudad histórica, la ciudad monumental.  Nuestro tiempo: 4 días – 3 noches para explorarla a tope. Pero sin estréeeeeeeeeeeeeeeees que estamos de puente! 😉

DÍA 1: Volamos desde Valencia. Dejamos el coche en una empresa que ya hemos probado otras veces y la verdad que genial. Tienes la opción de guardarlo dentro o fuera, luego ellos te llevan y te recogen del aeropuerto.

Volamos con la compañía Ryanair. Aquí mismo, en el aeropuerto compramos el billete para el autobús de TERRAVISIÓN, que te lleva desde el aeopuerto de Ciampino hasta la estación de autobuses de Roma (Termini).

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Salimos de Valencia a las 19h y llegamos al aeropuerto de Roma CIAMPINO a las 21h. Suerte que compramos el ticket del autobús en el aeropuerto de Valencia porque aquello estaba de gente como si fuese el primer día de rebajas. Corrimos por todo el aeropuerto porque el autobús se iba en breve, y tardaba una hora en llegar a Termini, las gotas de sudor se dibujaban en mis sienes, pero por fortuna, la suerte estaba de nuestro lado y fuimos los penúltimos en subir al bus! 😀 Llegamos a Termini y pusimos rumbo al hotel a pie, porque mi chico es mi GPS personal y si él dice que está cerca para ir andando, LO ESTÁ! Así que equipaje de mano y mochila en mano iniciamos la caminata. A los 15min más o menos llegamos al Hotel Raffaelo. Nos recibe el recepcionista casi a las 11 de la noche con sonrisa grapada en boca, majísimo. Pregunta típica de donde sois, -¡ah!de España!- chapurrea cuatro tonterías y como lo ves con confianza pues te atreves a preguntarle algo más en español, y es ese el momento en el que te das cuenta de porque a la mayor parte de los españoles nos dá vergüenza chapurrear en una lengua que apenas conocemos, o frases o nada.

Subimos a la tercera planta del hotel en ascensor (que es hasta donde llega) y a la cuarta planta que es donde estaba nuestra habitación toca subir andandito, porque en este hotel, además de ser simpáticos contribuyen a la mejora de la salud haciendo ejercicio. 😉

Tarde, muy tarde y muertos de hambre nos metemos en el único restaurante que vemos abierto a estas horas de la noche, ‘Gallo Matto’ curioso restaurante llevado por italianos, con una decoración excesiva a la vez que curiosísima, no puedes dejar de mirar todo lo que hay a tu alrededor (techos, paredes…). La atención fue buena, ya que estábamos solos en el local, y los camareros sin paran de cantar lo cual le da un toque de humor al lugar y la velada. Los dueños también estaban en una mesa al final del local con no sé que gente que parecía dar masajes gratis de espalda, pero no me dejaron probar 😉

gallo Mato

Pedimos una pizza de anchoas y pasta con pera y gorgonzola. Ambas cosas buenas, y con hambre más, pero nada del otro mundo. El precio, un poco subido para la calidad de la comida, pero lo dicho anteriormente, cuando el hambre aprieta…Salimos del restaurante y…oh! Una heladería abierta! Roma, reina del helado por excelencia, hay que comprarse uno! Y así lo hicimos. De vuelta al hotel a dormir que mañana hay que patear.

DÍA 2: Nos levantamos tempranito desayunamos en el hotel, cappuccino por supuesto, tostadas, fruta y a la calle! Empezamos con el plato más fuerte de todos, El Coliseo, para que retrasar la espera, además teníamos una visita guiada en español contratada a los subterráneos 😀 (Entradas para el coliseo). Yo ya había estado pero Emilio no, así pues decidí que sería buena idea intimar un poco con esta maravilla del mundo bajando a sus subterráneos. Además, al llevar la entrada ya comprada no tienes que esperar cola, que no es precisamente corta. Desde luego recomiendo esta visita al 100%. Increíble , una de las mejores excursiones que he hecho, y si te lo van explicando en tu idioma mejor que mejor. Se ven perfectamente los pasadizos, las habitaciones donde tenían a los animales, los ascensores y poleas que usaban para subirlos a la superficie…y las historias que te cuentan te dejan fascinado nada más de imaginártelo allí, en vivo y en directo.

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La entrada para el Coliseo te sirve para el Foro Romano y el Palatino, independientemente de donde compres la entrada. Al salir del Coliseo volteamos por allí con tranquilidad, nos hicimos fotos con el arco de Constantino, compramos un palo de selfie por 4euros regateando, y fuimos a pasear al Monte Palatino, donde supuestamente está la guarida de la Loba que amamantaba a Rómulo y Remo, y digo supuestamente porque aunque la buscamos, no la encontramos. Después fuimos paseando y parándonos por el Foro Romano para hacernos fotos y contemplar lo que fue la maravillosa Roma (calle principal, casas…) ahora en ruinas.

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De aquí fuimos a ver el Monumento a Víctor Manuele, que tiene una terraza a la que subes con un ascensor panorámico para divisar unas bonitas vistas de la ciudad de Roma, y ya que estábamos allí, pues vamos a contribuir al mantenimiento del monumento y subimos por un módico precio de 7 euros.

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Una vez hechas las fotos de rigor, decidimos bajar por la parte de atrás para seguir nuestra ruta, que nos llevó al Templo de Hércules, el Circo Máximo (que no tiene ná de ná) y después a la Iglesia de Santa María in Cosmedin para hacerse una foto con la famosa Boca de la Verdad, que por un módico precio a la voluntad de cada uno, hay un guardia muy majo que te hace un repertorio.

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De la Iglesia pusimos rumbo al barrio de Trastevere, venga que estamos animados, y si no lo damos todo el primer día pues no somos nosotros 😉 La verdad un barrio que merece la pena visitar, bohemio, con restaurantes y bares para aburrir. La decoración es preciosa, todo iluminado de muchos tonos pero a la vez tenue. Nos tomamos algo a media tarde en un barecillo de por allí y anocheciendo decidimos salir para el hotel, que nos quedaba un trecho y queríamos ir a ver la Fontana de Trevi y cenar algo por allí.

Llegada al hotel, ducha y mini descanso. Rumbo a la Fontana pero OH NO!!!! :_( :_( estaba en Obras!! Una FAENA muy grande (por no decir otra cosa) pero en fin que se le va a hacer, no se veía nada de nada así que decidimos irnos a cenar que era hora también. Esta vez escogimos ‘Spirit e Forme’. Un sitio demasiado pijo y creo que por un lado nos equivocamos, porque el servicio fue pésimo la verdad, ya que el restaurante estaba casi vacío y tardaron mucho en atendernos y aún más en traer los platos (a pan y agua durante 45 minutos). El punto positivo se lo doy a la comida, ya que fue de la mejor que tomamos a lo largo de todo el viaje. La ensalada, así como la pasta y la pizza que pedimos estaban exquisitas, pero claro ya no sé si era porque después de los 45minutos devorábamos hasta un pollo vivo o que de verdad estaba buena, pero me decanto por lo segundo 😉 El vino demasiado caro a nuestro parecer, la botella más barata 25 euros, así que en resumen, bueno, bonito y caro, si podéis elegir otro pues mejor 😛

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De camino al hotel  helado correspondiente y a la cama. Segundo día superado con creces, a ver como amanece el cuerpo mañana.

DÍA 3: Despertador tempranito y rumbo a dar un voltio por Roma, TRANQUILAMENTE, que después del tute de ayer…virgen del amor vamos a relajarnos que vamos a llegar a España peor de lo que salimos. Día lluvioso así que paraguas en mano.

Buen desayuno y ponemos rumbo a la Plaza de la República. Nos pilla manifestación toma ya! Si es que parece que este zagalico las va buscando….foto de rigor y seguimos hasta la Fuente del Tritón. De ahí todo tieso hasta la Plaza de España, a la que saludamos desde arriba porque nuestro destino real era la Villa Borghese. Un parque enorme con distintos edificios de interés (para quien les interese), un reloj de agua y numerosas actividades como: montar en bici, montar a caballo, carrito de minigolf, pasear en barca en un radio de dos kilométros…o ir andando, que para nosotros esta pues fue la mejor opción porque vamos te clavan una pasta, claro que lo tendrán que mantener pero bueno nosotros ya ponemos nuestro granito de arena dejándonos los cuartos en otras cosas, no se puede tener todo.

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De aquí bajamos a la Plaza Pópolo, con un impresionante Obelisco egipcio y desde donde se puede apreciar el importante cruce de caminos de las vías principales de la ciudad de Roma: Vía del Babuino, Vía di Ripetta y Vía del Corso, esta última una de las calles principales más importantes de la ciudad, llena de comercios de alta gama. Fue la que tomamos hasta desembocar de nuevo pero ya para verla desde abajo La Plaza de España.

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Una vez aquí seguimos nuestro camino hasta el Panteón de Agripa, llueve que te llueve entramos a verlo (entrada gratuita) y al salir pusimos rumbo a la Plaza Navona a ver sus tres espectaculares fuentes.

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Siguiente destino, Castillo de Sant’Angelo, coste de la entrada 10`50 euros pero con precio especial de profesor 7 euros jijiji Yo no lo había visitado anteriormente y la verdad que lo recomiendo, es interesante la visita y los recovecos de los que dispone. Además tiene unas vistas muy buenas del Vaticano y se puede ver perfectamente el corredor que construyeron desde allí al Castillo, para cuando el Papá se encontrase en problemas poder refugiarse aquí (más listos que un san luis).

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Desde el castillo de Sant Angelo ya camino al hotel hicimos varias paradas. El Área Sacra, ahí en medio de la nada (como todo en Roma), pero que te fascina a la vista. El Foro Romano, precioso al atardecer ya que comienza a iluminarse y la imagen es digna de postal. Y el Coliseo, visto de noche, imponente, emocionante, conmovedor…esta noche aunque pateamos decidimos irnos al Trastevere a cenar (pero directos! Sin pasar por el hotel que si no morimos).

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Investigamos un poquito y fuimos a parar al ‘Bar San Calisto’, un bar cutre, de gente de toda la vida, en el que te tratan super bien y te emborrachas sin enterarte. Pedimos varios Apperol baratísimos y luego ya decidimos irnos a cenar a ‘Cajo e Gajo’ un lugar a tope en Trastevere en el que tuvimos la suerte de pillar una mesa para dos, ahora que muchos problemas no tienen a la hora de colocar a los comensales porque las mesas están tan juntas que aunque no quieras, te enteras de la conversación de los de lado, que fue lo que nos pasó a nosotros con un par de amigas a un lado, y una pareja al otro. Por lo demás, tiene una decoración original y a pesar de la gente, nos atendieron estupendamente. La comida en cantidad, buena, sin exquisiteces. Bien respecto a relación calidad – precio. Pedimos pizza, pasta y la alcachofa frita, típica en Italia y muy rica.

Terminada la cena al hotel a descansar que mañana sería un día duro y el último en nuestra escapada.

DÍA 4: Desayuno y caminando tempranito hacia otro estado: el Vaticano. Impresionante verlo entrando por la Vía de la Conziliacione. A pesar de que llegamos temprano, la cola de gente era considerable aunque llevaba buen ritmo. En lo que no caímos fue en que era domingo y había misa, así que la cola parada durante una hora por esta causa. Mucha gente decidió irse pero nosotros no teníamos opción, o lo veíamos o nos lo perdíamos así que viendo el panorama, al suelo y a esperar a que acabase la misa y abriesen de nuevo a los turistas; algo que fue peor, ya que empezó a colarse gente en la cola ante los demás que allí esperamos toda una hora y ante la mirada pasiva de los guardias que controlaban el acceso, una vergüenza. La entrada a la Basílica de San Pedro es gratuita y una vez dentro lo primero que hicimos fue subir a la cúpula. Son un total de 560 escalones aunque tienes la posibilidad de ahorrarte 220 comprando una entrada de 2 euros para el ascensor que hay. Dada la caminata que llevábamos hasta hora, los pagamos con mucho gusto, además no te pierdes nada en el ascensor. La escalinata es muy curiosa porque tiene caminos en los que se va estrechando y hay que pasar inclinado y de lado. Una vez arriba el trabajo (y el ascensor) han merecido la pena, las vistas son ESPECTACULARES, de toda la plaza y la ciudad de Roma. Ahora toca bajar de nuevo. De nuevo en la plaza de San Pedro y ya mas tranquilos sin la necesidad de hacer cola, nos paramos a contemplar el Obelisco y las 284 columnas perfectamente alineadas que la componen, y si quieres ver el estupendo efecto óptico que oculta las filas de columnas sólo debes colocarte en el lugar estratégico de la plaza perfectamente indicado en el suelo.

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Hechas las fotos de rigor ponemos rumbo al último destino de nuestro viaje: los museos vaticanos para visitar la capilla sixtina, pero con tan mala suerte de que era el último domingo del mes y cerraban a las 12:00. Así que nada, a comer a Trastevere, recogida de maletas en el hotel y camino a Termini a comprar el billete de bus que nos llevase al aeropuerto de vuelta a casa.

CURIOSEO

– Recomiendo que compréis los dos billetes de Terravisión al mismo tiempo, y si puede ser en España. Para cogerlo a la vuelta tuvimos muchos problemas,había mucha cola y se agotaron para la hora que queríamos. Menos mal que llegamos con tiempo y pudimos coger el siguiente pero hubo gente que se tuvo que coger un taxi y te cuesta unos 30-40 euros hasta el aeropuerto.

Dicen que todos los caminos llevan a Roma…seguro que uno nos lleva a la Fontana de Trevi de nuevo…

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